No voy a orar por la paz 2


terrorismo (1)

No, no voy a orar porque no ocurra lo que ya  ha ocurrido, voy a aprovechar el regalo que trae consigo. Hacer que haya valido la pena el alto precio pagado.

La vida nos estrella contra el rostro, el error, para ver si abrimos los ojos y VEMOS. La consecuencia de percibirnos divididos, de pretender que mi verdad es LA VERDAD. Y ojalá fuera sólo esto, pero va más allá, queremos imponerle nuestra verdad al mundo, exterminar a quien no coincide con nuestra propia distorsión.

Sentimos que los que no piensan como nosotros son los malos, yo pertenezco a los buenos. La historia se repite, y una y otra vez respondemos de igual manera. Procurando hacer justicia, nos convertimos en lo mismo, que buscamos corregir. Continuamos sin mirar lo que la vida nos grita.

¿Puede la violencia acabar con la violencia? ¿Puede la lucha por la paz, traer la paz?  ¿Puede la indiferencia mostrarnos el camino?

Sólo quiero compartir mis propias reflexiones al respecto, procurando tener presente, que sólo se trata de eso, de mi propia percepción, no es LA VERDAD.

Responder con violencia a la violencia, es el camino para convertirnos en lo que estamos juzgando, en violentos, ¿es malo esto?  No, el problema no está en ser violento, sino pretender que mi violencia es buena y la del otro es mala. En creerme superior al otro porque lo que yo estoy protegiendo es más valioso que lo que el otro protege.  ¿Puedo yo imponer al otro  que valore lo que es para mí importante y no le importe lo que  a él  le resulta valioso? Esto no pareciera lógico, pero es lo que hacemos constantemente.

He aquí las consecuencias de los valores, tan defendidos. Los valores separan. Pero no me quiero desviar con este punto, será tema de otra reflexión.

¿Estar en contra de la violencia es la solución?, no pareciera, pues lo único que se logra al luchar en contra de la violencia es reprimir lo que está debajo de la violencia. Sentir culpa si me siento o reacciono con violencia, negarla en mí y proyectarla. Esto no quiere decir que aplauda que alguien actué la violencia, la intención es  hacer un llamado a darnos el permiso de reconocerla sin sentir culpa por ello.

¿No es violencia, juzgar a otro porque siente lo que siente, negarle ese derecho? Desde mi perspectiva esto es tan violento como responder de manera agresiva. Sólo que es una violencia intangible.  La palabra lucha, ¿de qué habla? ¿De paz?

¿Es la indiferencia la salida? Con la indiferencia me niego mirar afuera y mirar adentro. Y el llamado es a VER, lo que aún no ha sido visto, para así integrar, comprender y  dejar atrás la ilusión de separación. Quizá esta sea la respuesta que haga más lenta y violenta la salida.

Todas estas respuestas dificultan el surgimiento d la respuesta adecuada a cada situación. Son  la negación de mirar más a fondo,  mirar lo que siento, mis propios errores,  lo qué me muestra de mí mismo, lo que me asusta ver. Pretendemos tapar el sol con un dedo, pero esto es imposible, y mientras más nos negamos a ver, más fuerte nos golpea la vida, y esto ocurrirá hasta que abramos los ojos. Pues lo que nos golpea no es más que una consecuencia del no ver.

Seguimos reaccionando, no damos espacio a lo que sentimos, a observar sin juicio, a permitir dentro de mi todo lo que esto mueve. Mirar de frente el miedo, la culpa.

Somos manejados por hilos invisibles, atados a lo que ocurrió antes, lo que vivieron nuestros antepasados, respondemos como el perro de Pavlov, quizá de manera más refinada y elaborada, pero sigue siendo una reacción.  Entonces se repite una y otra vez, sin salir del laberinto, pues las respuestas vienen del mismo laberinto.

Es preciso mirar lo que siento, darle su espacio. ¿Eres violento contigo mismo, negándote el derecho a sentir lo que sientes, tu propia ira, odio, rencor, resentimiento? Te invito a mirarte compasivamente abrazar tu rabia, tu odio y tu ira. Observa lo que ocurre.

Entonces podrás ampliar la mirada, ver uno y otro “bando” sin intención ni juicio. Sólo observar cómo si de un extraterrestre se tratara. Sólo observa en silencio. Date cuenta,  si sólo leer esto produce alguna emoción en ti. Pues entonces sabrás que te habla el pasado y en consecuencia la respuesta será la misma que antes. No hay cabida para lo nuevo.

¿Cuán dividido estás en tu interior? ¿Cuánta coherencia hay entre lo que haces, lo que piensas y lo que sientes? Hay un “bueno” y un “malo” dentro de ti. ¿Cuánto has podido ver en ti lo que te asusta en el otro? ¿En qué y cómo me parezco al terrorista? ¿Cargo una máscara? ¿Cuánto temo mostrar mi verdadero rostro? ¿Busco el dominio causando miedo? ¿Me temen? ¿Hago daño a quienes no piensan como yo? ¿Pretendo que otros sean lo que no son, crean en lo que no creen?

Todo mal surge por la negación de lo que sentimos, por ocultar, simular ser lo que aún no somos. Se deshonestos con nosotros mismos y el mundo. Todo esto ocurre por haber olvidado quien realmente SOMOS.

No voy a orar por la paz, voy a abrazar mi odio, mi rabia, mi ira, mi arrogancia, mi prepotencia,  creerme superior, o pretender o necesitar serlo, y la terrorista en mí. Si, puedo verla y sentir como me avergüenza verla  y que sea vista.

Renuncio a ser la buena que en realidad no he sido, entonces de pronto me relajo, siento calma,  le temo menos, siento paz, tranquilidad y diría que hasta alegría.

No voy a orar por la paz, voy  a abrazar mí arrogancia, mi rabia y mi MIEDO.

Sin título

Foto: Tomada de un video  lo que hizo un musulman luego de los ataque en París. Vale la pena verlo

Mireya Materán


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2 ideas sobre “No voy a orar por la paz

  • Irma Dinorah

    En esta semana que pasó me he estado observando más a mi misma que lo que sucede en mi exterior me muestra parte de mi, que el Consejo que di, al final en su momento era para mi, y si duele mucho lloré porque uno se da cuenta del odio de la amargura y de tantas emociones que están atrapadas y no me daba cuenta que es necesario perdonar y personarse, y mas aun amarse y amar. Esta nota que tu públicas es asi no se quiere ver lo que nos muestra la guerra,la violencia en el interior a cada uno. Y tienes toda la razón “No voy a orar por la Paz” Esto me ha hecho reflexionar a un más y me hace confirmar que hay mucho que cambiar en mi. Soy de pocas palabras y me cuesta expresar pero te digo gracias a llegado en el mejor momento. Bendiciones.

    • mireyave Autor

      Gracias Irma por tu comentario tan honesto. De eso se trata de mirar. No tienes que cambiar sólo mirar y abrazar lo que ves. Vas integrando, encontrándote contigo mismas. Siendo cada vez más con el maravilloso SER que ya eres. Esto como consecuencia se reflejará en tu exterior tu vida cambia, pues lo que está afuera es sólo el reflejo de lo que está adentro. Gracias y muchas bendiciones.