De Venezuela para ti 1


Estas palabras son  para ti que ahora me escuchas.  yo soy  Venezuela y necesito que por instante que me veas.

Llevo nombre de mujer, pues al primer roce de su mano con mi rostro,  fue para él evidente mi alma de mujer.

He sido galardonada con excepcional belleza, pero por sobre todo, con un inmenso corazón y  gran nobleza.¡ Ahh¡… pero también hay  fuerza, fuego y pasión en mis caderas.

Con los brazos abiertos, he recibido y cobijado en mi regazo a todos mis hijos y a todos aquellos,  que aunque no nacidos de mis entrañas vinieron en busca del néctar de mis pechos, el calor  y cobijo de mis brazos.

Por favor mírame, necesito que me veas a los ojos, y  escuches lo que ellos te cuentan, y lo que mi corazón guarda.

No, no me digas por favor que hay tristeza y desesperanza, que hay tormento, pues no es cierto.

Hay dolor, si, el dolor  de una madre que ve con impotencia a sus amados hijos pelearse entre ellos. Una madre cuyo pecho se desgarra  ante el cuerpo inerte de su niño muerto, su vida cegada por la bala salida de las manos de su propio hermano… Si hay dolor. No hay nada que vengar, ni justicia que buscar. Sólo quiero  te pido que guardes  SILENCIO…  y me veas….

Querido hijo  quiero que  vuelvas la mirada hacia tus hermanos y sobre todo hacia ti mismo. Muchos no han crecido, se quedaron como niños pegados a mis faldas, o dependiendo de cualquiera que venga  y le pinte castillos y sueños en el aire. Sí, les amamanté demasiado con mi leche negra,   castrando sus alas.

Pero ahora ha llegado la hora de emprender el  vuelo. SE QUE PUEDES,  por favor no vayas tras otros pechos que te amamanten, no mendigues ni implores limosna. No esperes mesías, ni vayas tras promesas y palabras falsas.

Por favor Mírate. Quiero que veas la riqueza que guardas. Sí, mírala, pues ahí está esperando que la encuentres. Ahí está: tu chispa,  tu humor, tu ímpetu, tus ganas, tu fuerza, tu mente preñada de ideas…, y tantas cosas más que  por ti aguardan.  Encuéntralas y sal alegre y decidido  con tus manos llenas a darlas  al mundo. En lugar de luchar, CREA.

También quiero que recuerdes, que muchas, muchas cosas ocurrieron para que tú estés hoy aquí. Hambre, miseria, enfermedades, guerras, tragedias, muertes,  derrotas…, amores y desamores, no pudieron impedir tu existencia, al contrario, la han colmado de regalos.  Ahora es tu turno. SÉ QUE PUDES.

Te escribo para que abras los ojos y veas, lo que yo veo y  sientas la chispeante certeza, confianza y entusiasmo que corre en mis venas.

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