Neurosis del fracaso


Continuamente encuentro información que me ayuda a mirar comprenderme y  expandir mis fronteras. Y en consecuencia comprender a  entran en mi campo de conciencia,  con el propósito de mostrarme. Uno de los últimos encuentros ha sido la Neurosis del Fracaso y sus causas descritas por Alejandro Jodorosky.

La idea de todo lo que comparto no es para que las personas se encasillen en un diagnóstico, sino por el contrario  para mirar esos hilos invisibles que les manejan y les hacen sentir atrapados dentro de unos límites contra los que se mantiene en constante lucha, una lucha interminable que les deja agotados y derrotados. Pues su atención está puesta en el síntoma y no en la causa, en la lógica, pensamiento o creencia que opera en la persona de manera imperceptible, y  sin poder escapar de ello.

Ver lo que está ocurriendo, ver la lógica y las creencias erradas que están operando en uno mismo es un gran paso que lleva a sentir alivio, brinda comprensión y “oxigeno” a la persona. Al mismo tiempo le permite reorientar su atención  mirar cada vez más a fondo la causa de la causa del problema. Es con esa intención que comparto  la clara descripción ofrecida por Jodorosky a fin de que el lector pueda ver si esto resuena, con él, y al mirarlo poder ver lo que tiene que ser visto, enfrentar y permitir el dolor que subyace debajo del síntoma, y entonces dejar atrás lo que ya no le sirve. Permitirse manifestar una nueva versión de sí mismo.

A continuación la descripción de la Neurosis del fracaso y sus causas que nos comparte Alejandro Jodorowsky:

Alejandro Jodorowsky: El/la consultante… si cada vez que emprende una tarea no la puede terminar; si cada vez que triunfa en algo se las ingenia para convertir este triunfo en fracaso; si cada vez que logra formar una pareja de su agrado acaba provocando conflictos que llevan a la separación; si lo persigue un incomprensible sentimiento de culpa; si constantemente se siente inconforme consigo mismo; si a pesar de tener talento, por más que lo intenta no puede triunfar… tiene una neurosis de fracaso. Ésta se debe a una (o a todas) de estas seis causas principales:

1. Haber sido una carga para la familia

El/la hijo/a pudo nacer en un momento en el que la situación económica de los padres era dramática, o bien pudo ser engendrado por accidente, o llegar a una familia demasiado numerosa, o su nacimiento obligó a la madre a sacrificar su realización, o por su causa sus padres (solteros) se han visto obligados a casarse, etcétera.

2. No haber sido lo que los padres querían que fuera

Deseaban un niño y fue una niña, o viceversa. La madre quería que se pareciera a ella y salió parecido al padre, o lo contrario. Esperaban un vástago silencioso y salió gritón: «Lloraste tanto que, exhaustos de que no nos dejaras dormir, nos daban ganas de matarte». La encontraron fea: «Nadie se va a querer casar contigo». Resultó caprichoso: «Fuiste un niño muy malo». Se puso obesa: «Nosotros seguimos un camino espiritual, y a ti lo único que te interesaba era comer». Etcétera.

Cuando los vea consternados, debe reír diciendo que es una broma, aunque

3. Haber traicionado las creencias familiares

De generación en generación, procedentes de lejanos antepasados, se transmiten ideas y creencias que constituyen, de forma inconsciente la mayoría de las veces, los mandamientos que mantienen la coherencia de la familia. Estas raíces son siempre de origen religioso. Incluso en los clanes ateos, hay morales que descienden de libros sagrados ocultos en la sombra… Para que el clan sobreviva, se pide al niño que comulgue con los principios directores de la familia. Luego cuando crezca, si cambia esas ideas y creencias que le inculcaron por otras que le convienen más a él ahora, la familia lo repudiará. Esto, de manera inconsciente, provoca una culpabilidad que lo conduce a castigarse por el fracaso.

4. Haberse marchado o cortado con la familia

Una familia sana acepta formar parte de una colectividad, de la misma manera que un árbol forma parte de un bosque. Para ella, negándose a definir el todo por uno de sus diferentes aspectos, el mundo no es negativo: reconoce, eso sí, que hay mucha negatividad en él pero colabora con los demás para erradicarla, y también acepta la llegada de nuevos miembros, que aportan otras costumbres, otras ideas, otras creencias.

En cambio, la familia neurótica, incestuosa y narcisista, se considera en guerra con los otros: el mundo es negativo y hay que protegerse de él; el hogar se convierte en un refugio o en una fortaleza; irse lejos de la familia es privarla de una energía defensiva; el clan considera que se le debilita: «Te hemos dado nuestra energía, nuestro tiempo. Ahora que te vas, ¿qué va a ser de nosotros?», «Si te dimos la vida fue para que, más tarde, tú te ocuparas de nosotros» o «Nuestro negocio lo fundó tu bisabuelo, lo heredó tu abuelo, y luego yo, tu padre. Tienes tú que continuarlo. No puedes irte a vivir tu vida».

5. Realizar lo que los padres desearon pero no pudieron conseguir

En cada generación, los nuevos miembros de la familia se ven obligados a no ser lo que son (individuos que desarrollan su conciencia, obedeciendo las proposiciones del futuro) y a ser lo que el clan quiere que sean (individuos que obedezcan los límites impuestos por el pasado, sacrificando sus sueños). Los padres así reprimidos provocan en sus hijos un conflicto doloroso: «Queremos que te realices, que obtengas lo que no sotros no pudimos obtener, pero si así lo haces, vas a destronarnos, a atentar contra los principios del clan. Te hemos amado porque eres como nosotros: si te diferencias dejaremos de amarte». Hace algunos años se estrenó una película (Shiné) en la que un pianista con talento, hijo de un pianista fracasado, logra triunfar: al obtener el éxito, sintiéndose culpable, se vuelve loco.

6. Sexualidad infantil reprimida

Ciertos padres conservadores, chapados a la antigua, consideran el placer sexual como un pecado y castigan a sus hijos cuando éstos muestran curiosidad sexual o juegan con esas partes que la educación religiosa califica como «pudendas». A una niña muy pequeña que tocó el pene de su padre cuando éste se levantaba por la mañana desnudo, al darse cuenta la madre la reprendió duramente. En otro caso, a un niño le obligaban a ponerse guantes de boxeo cuando se acostaba, por temor a que se masturbara… Algunas madres, al ver que sus hijos se tocan el sexo, les dan palmadas en las manos diciendo con asco «¡Guarro!».

Esto provoca en los pequeños la culpabilización del placer sexual, que más tarde se extiende a la culpabilización de cualquier placer: entre otros, el de tener éxito en las tareas que emprende.

Fuente:  “Manual de psicomagia. Consejos para sanar tu vida” (Ed. Siruela)

Fuente: http://planosinfin.com/seis-causas-principales-de-la-neurosis-de-fracaso-actos-psicomagicos-para-sanarla/

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